2 de septiembre de 2014

Ocurren cosas que para uno tienen explicación, es obvio, y se ríen de lo ignorantes que otros son; y yo en cambio me río de ellos. Cómo es que hemos olvidado sonreír cuando llueve, o quedarnos en la noche a escuchar los truenos, y mirar los relámpagos que bailan en la noche con la lluvia. Cómo es qué los niños pueden quedarse mil horas viendo un globo danzar en el viento, o admirar como los insectos hacen sus cotidianidades. Es diferente que con los adultos (No me refiero a todos) hay excepciones, claro, pero la mayoría se enfrasca en seguir su vida, sin disfrutarla. Se nos ha olvidado lo delicioso de un helado, o de nuestro dulce favorito. Ya no se recuerda las caricaturas que nos encantaban y nos hacían reír por horas. Es tiempo pasada, y se sabe, y está claro ¡pero qué va! a veces hay que disfrutar de todo lo bueno que alguna vez te hizo reír, recordarlo, vivirlo, sentirlo, hay que olvidarse de que ya es pasado, volvámoslo presente.