2 de septiembre de 2014

Préndele fuego, ahógalo en lágrimas, rómpele el corazón, no lo leas, no le escribas. Olvídalo, deja su recuerdo en algún diario viejo, no visites los mismos lugares donde se entregaron amor, no pronuncies su nombre, quita su sabor de tus labios, desaparece aquellas caricias, bórralo del mapa de tu corazón. Encuéntrate, de nuevo, ya no te pierdas, no te olvides, sólo se tuya, siempre tuya, nunca de nadie más.