7 de junio de 2014
Protegía a su corazón con un libro en manos, se llevaba la noche en sus ojos, y acariciaba a un recuerdo que no sabía si había sucedido o era un sueño. Caminaba y dejaba su alma en las rosas de su jardín. Sonreía y los pajarillos le cantaban, dulce, una melodía triste y bella. Así era ella, malvada y la cosa más tierna en la tierra. Parecía sorprendente que no pudiera volar, parecía sorprendente que arrebatara los corazones de sus amantes en un acto de tacto con tacto, de labios con labios. Una caricia por un corazón, así jugaba, así se divertía. Un libro, unas letras, unos poemas por su amor infinito. Ella decía: las palabras bonitas se las lleva el viento, los actos, a los actos no, a ellos se les queda en el recuerdo.