Yo no te esperaba, pero ahí estabas. En una sonrisa un mundo. Enfrascado en tus pensamientos. Ahí estabas, despeinado por el viento. Sonriendo, derrumbando cada muro. Yo no te esperaba, pero llegaste. Con tus aires de caballero, de escritor, de pasajero en mi corazón. No te esperaba, ni siquiera te vi venir. No descifre tu tempestad antes de tiempo. No te descifre antes de sonreír, tampoco antes de la caricias más sublimes ni con los besos más profundos. No te vi... y que bueno. Porque tal vez hubiera huido de ti.