9 de junio de 2014

Ella no era lo que los hombres esperaban, no lo era para nada. Ella no prefería los lujos, ni los restaurantes caros a los que preferían llevarla. Ella se quedaría mil horas en la librería antes de preferir ir a esos ostentosos lugares, ella prefería un jardín. No quería un ramo de rosas ni una rosa, a ella le lastimaba que le regaran rosas, o cualquier tipo de flor. Ella no era como querían, hablaba de lo que pensaba, y ellos la miraban como si las mujeres no pensaban, ella nunca encontró a alguien que no fuera como todos esos que se habían cruzado en su camino, tal vez lo único que encontraban atractivo en ella era su cuerpo, y no sus labios al comer, al sonreír, no sus manos al sostener un libro, o al acariciar, no sus labios al leer, al hablar de las cosas que le atraían, que le encantaban... ella no era lo que ellos esperaban. Nadie la espero, así, repentina, rebelde, tímida, sensual, triste, cansada, risueña.