7 de agosto de 2014
Siento una pequeña emoción, algo que desde la mañana está, algo que desde que abrí los ojos me hizo estar bien. Esa pequeña alegría que hace minutos me hizo bailar en mi cuarto, mover el pelo, despeinarme. Esa pequeña felicidad que me hace cantar en estos momentos. Esa cosita que me hace querer leer poesía todo el día, y que me hace querer pasar la noche contigo, acostados, uno al lado del otro, mirándonos, sin tocarnos ni una pizca de piel. Me hace querer reír contigo, porque es cierto, me das alegría... y no eres como los otros, no sólo me das ganas, me das una emoción que no es ni una pizca de esa palabra. Me haces querer besar tu boca, lentamente, disfrutandote, como si nunca te fueras, quiero aprender tus labios de memoria, su labor, su textura, el tacto de tus labios con los mios, y así... todo el tiempo. Tocar tus brazos, abrazarme en ellos. Besar tu cuello, tu espalda, tu abdomen, sólo porque tengo ganas, sin algo sexual, sólo porque quiero sentirte. Y me das eso, a lo que le llaman alegría, y te quiero, y no sé que jodidos estoy sintiendo... es raro, y me da un poco de miedo, por favor, no hagas que me arrepienta.