24 de agosto de 2014

Nos gusta repetir lo que nos ha hecho alguna vez reír, lo que nos ha hecho alguna vez feliz, lo que ha hecho que nos olvidemos un poquito de todo lo que hay a nuestro al rededor. Nos gusta escuchar una y otra vez esa canción que hasta tarareamos en la ducha, o mientras caminamos; nos gusta besar a aquella persona con la que hemos sentido que sólo estamos nosotros, nos gusta ese sentimiento de electricidad en nuestro cuerpo; vemos aquella película que nos hizo llorar y reír, y que pensamos que nos dio un gran lección; nos gusta las noches de lluvia que nos hacen recordar cosas buenas, cosas que aún duran en el corazón. Nos gusta repetirnos lo que nos hace bien, lo que sigue pero, tarde o temprano, nos aburre. Ya no nos hace sentir lo mismo.