14 de agosto de 2014
Me han pasado ya peores cosas. Ese miedo ¿Sabes? De morir, de saber que te estás muriendo, todos morimos, es cierto, pero yo tenía miedo de morir temprano, de no lograr mis metas, de no soñar de nuevo, tenía miedo de no vivir y contar el amor, de no acariciar más, de no sonreír por cosas simples, de ya no más tomar chocolate con bombones cuando llega el invierno, de no descansar tumbada en la cama escuchando música a todo volumen, de no bailar con locura, de no cantar en las noches, de no caminar por las mismas calles viendo la luna, de no admirar las nubes que pasan sin miedo en la noche, de no mirarte de nuevo y saciar las ganas que tengo de ti. Y tuve mucho miedo, de que mis pulmones, como decían los doctores, dejarán de funcionar, que mis pulmones golpearan más al corazón, y estas ganas de vivir desaparecieran en segundos. Tenía mucho miedo, desde pequeña, odiaba cuando mi mamá lloraba a un lado de mi cama, y le preguntaba a mi papá que harían. Lloraba en silencio, preguntándome porque no morí antes, de bebé, en el mismo instante en que nací, supongo que fue por algo, tampoco creo en el destino, en que hay algo por ahí afuera para mí, pero esta a sido una casualidad bella, profunda, triste, y sólo espero... vivir hasta sentir todo lo que me depara el futuro.