11 de agosto de 2014

Estaba consiente de que debería haberle dicho algo pero, las palabras no salían. Eran como millones de cositas pequeñas en mi garganta, las llamaré "Miedo, angustia, tristeza" Todas ellas estaban atoradas en mi garganta, y no me permitieron decirle nada. Me quede ahí, un buen rato, viendo como se iba, como se marchaba. Vi sus pasos tristes, y ese cabello castaño que se movía de un lado a otro, esas caderas que se movían lentamente, igual que sus pasos. La mire en mis sueños, en mis pensamientos cada noche, cada mañana. Y el dolor en la garganta seguía ahí, causándome todo, porque ya no la tenía, y no fui capaz de decirle al menos un "Quédate"...