8 de julio de 2014

Siempre pensando en nuestro encuentro, pero en realidad no sabes nada de mí ni yo de ti. Siempre callas, como si no fuera importante, y esa es una de las razones, por las que no te quiero.
Siempre pensando en mis besos, en mis caricias, en mi pecho, en mi cintura, y en todas mis partes del cuerpo, esa es una de las razones por las que no te quiero.
Nunca me haz preguntado nada de mí, y no hablo de lo físico, porque vaya que me lo preguntas, y esa es una de las razones por las que no te quiero.
Necesitas conocerme, alma y no cuerpo. Necesitas saber si prefiero el frío o el calor, si me gusta el otoño o prefiero la primavera, que me gusta más si el café o el chocolate; nunca me haz preguntado que música prefiero, o mis libros favoritos, o la forma en la que escribo, nunca me haz preguntado como duermo, o si me gusta desvelarme; no te haz preguntado como beso ni si me gustan las mordidas, no me haz preguntado mis manías o las locuras que he hecho por amor, no lo averiguas, no lo sabes, ni siquiera lo presientes, y esa es una de las razones por las que no te quiero.