17 de julio de 2014

¿Por qué jodidos en la madrugada se me da por buscar recuerdos? Ahora, miro tu imagen, te recuerdo, cierro los ojos y trato de encontrar tu voz, diciendo mi nombre ¡Dios! mi nombre, eso me hacía sentir tantas cosas... ya no la recuerdo, ni el sonido ni el tono, tampoco el acento. Veo aquellos ojos, que enamorados me miraban, que nunca me perdían. Tus brazos, esas manos, que con ansias me acariciaban, me sujetaban más fuerte hacia el beso. Tus labios... carne encantadora, carne rosada, carne para morder, para besar, para lamer. Y en mí queda un vacío: ya no estás.