2 de julio de 2014

Miró las palabras, los juramentos y las promesas en sus ojos, en sus labios tristes. Un compañero, es lo único que tiene en el corazón, lo que no tuvo por las noches, lo que no tuvo por los días, uno a uno, multiplico su dolor. Se imaginaba, se soñaba con él, los dolores en el cuerpo no eran tan fuertes como el del corazón. El dolor de perderlo una y otra vez, de no tocarlo, de no alcanzarlo, de esperar año tras año el deceso.