Era un hombre con letras en los ojos, podías leer su mirada y saber de él, conocer su alma. Tenía fuego en la piel, si jugabas mal podías quemarte. Él nunca se acercaba a su debilidad, nunca a las chicas agua, siempre a las chicas fuego. No quería ahogarse, no quería debilitarse. No lo veas a los ojos, decían, te puede hacer llorar. No lo intentes, eres agua, ni siquiera te besará. Mírame ahora, lo destruí sin querer...