28 de julio de 2014

Era un día de verano, esos en los que apenas despertabas y lo caliente del sol inundaba tu casa, era necesario no usar ropa mientras dormías. Me levante de la cama un poco adolorido, había trabajado todo el día anterior en mi novela y no había parado de borrar, corregir, gritar y enojarme conmigo mismo. Estaba loco por terminar, pero las ideas iban y venían de mi cabeza, las imaginaba, pero no era capaz de plasmarlas directamente como las había pensado y eso me frustraba bastante.
Fui a la cocina sin nada de hambre, encontré a mi gato en el sillón, odiaba que lo llenara de pelos, le grite, quería que de esfumara, me bufo y de un salto me rasguño; el rasguño era profundo ¿Cómo un gato puede hacer eso? De mi brazo empezó a brotar pequeñas gotas de sangre y le grite un poco más, y seguía bufandome, salio por la ventana rápidamente.  Yo y mal humor, yo y mal humor ponen de mal humor a mi pequeño gato, que tonto soy.  Rápidamente fui por él, se había metido en el jardín trasero de una de mis vecinas ¡Vaya! y era esa vecina ruidosa, hermosa para que molesta era, nunca me dejaba dormir; siempre hacía fiestas, y el ruido no creo que era lo que me molestaba, era más bien el hecho de que afuera de mi casa, muchas personas se divertían, mientras yo me la pasaba arruinado y enojado la mayoría del tiempo.
Toque la puerta...

— ¿Si? Hola, vecino, que raro que usted ande por aquí...

— Ah... Hola. Disculpe, es que mi gato se metió en su jardín trasero, sólo quería saber si me permitiría pasar por él.

— Está bien. Pase, adelante.

Me adentre a su jardín, era bonito, se veía acogedor y nada sucio, me sorprendió un poco su estado.

— Miré, ahí está, que lindo es.

— Pues no es tan lindo... me ha rasguñado.

— Algo le hizo usted de seguro

— No, yo no... me hizo enojar


— Usted siempre tan enojado, necesita descansar un poco, es más, le invito a la playa, hace un calor bello como para pasarse todo el día en casa ¿No cree?

— Bueno, está bien, y compro algunas bebidas para quitarnos el estrés

— ¿Quitarnos? Hable por usted, pero unas cervezas no me haría mal

Pasamos horas en la playa, lo disfrute tanto, hacía buena compañía, buen tiempo... hace mucho que no me sentía así, tan feliz con alguien. Con ella me gustaría todo el tiempo salir de la rutina.