9 de julio de 2014

Así me siento ahora por él, no es un odio, es más bien ganas y rabia de hacer que me quiera, que no se inmute a mis palabras, que sienta lo que siento, ganas de gritarle "¡Tonto, yo te quiero! ¿No me ves parada aquí recibiendo balas por ti?" de mencionarle uno a uno mis sueños, y regalarle todas mis caricias, de entregarle mis besos y que mis desvelos tengan su nombre. Quiero hacerlo sonreír, no ser el motivo, pero darle unas pequeñas pizcas de alegría, besarlo con pasión y cariño como se lo merece.
Lo quiero, aunque no me quiera.