13 de junio de 2014

Ya no se miraban, ni si quiera se sonreían, y no había nada. Ya no estaban los libros apilados en una mesita junto a la bañera, que competían cada noche, como un secreto en letras ajenas.
Ya no estaban las flores marchitas que ella guardaba en una caja de cartón vieja, donde el se le había declarado con recuerdos de otros, flores de otros. Ya no se miraban, y no había nada más, sólo el recuerdo de sus cuerpos construyendo sombras de deseo y amor, ya no eran los que se declaraban con poemas cada vez que peleaban, y se pedían perdón en la cama. Quisieron ser dos sin dejar de ser uno, pero no lo lograron, se sentían libres, suyos, y luego "Nosotros"...
Se miraron y ya no había nada que decir, sólo palabras al viento que nunca han de volver.