5 de junio de 2014
Reinaba tu ausencia. En mi cama, en los libros, en mis letras, en la almohada. Reinaba la ausencia de tu cuerpo, de tus manos, de tus ojos leyéndome, de tu pelo despeinado. Reinaba la ausencia y ya no había nada más que hacer, que suplicar, que llorar, que reír. Porque de la risa, de la alegría que me daba haberte hecho el amor; haber bailado descalzos y la música de nuestros pasos, tus labios en mis labios, y los susurros, eran todos los sonidos más bonitos del mundo. Porque de la risa, llegaba el constante mar de lágrimas, la tormenta que no cesaba en el corazón... porque ya no había nada más que hacer en la presencia de tu ausencia.