5 de junio de 2014

Deberías de pertenecerme un ratito, dejar que juegue con tu corazón, morderte los labios, arañarte la piel, la espalda, los brazos, las nalgas. Deberías de dejarme hacerte todo lo que me plazca, deberías de quejarte menos y quererme más. Estos labios, estas manos, y estas piernas, sólo están para sujetarte a mí, a mi cuerpo.