25 de junio de 2014

No hay otro. Así de fácil y repetitivo, me lo he aprendido de tal forma, ni siquiera tengo que recordarlo porque está ahí, queriéndome... ¡Dios! queriéndome y yo aquí loca por él, por un roce a lo lejos, por sus palabras fuertes y claras, tiernas y suaves a mi oído. Porque sus colores son diferentes a los otros, y sus pecas en la espalda me enloquecen, porque sus ojos son pequeños y me gustan, porque su creciente barba me raspa, me pica, me encanta al besarlo. Es su olor al cual llevo a todas partes, lo tengo impregnado en su chaqueta, esa con la que duermo todas las noches, pensándolo, diciéndome que está ahí... pero no está, no me ve dormir, no me mira ya, pero a como me vuelve loca este hombre, este chico que sin lugar a dudas nunca saldrá de este corazón.