18 de junio de 2014

hace tiempo, hace miles de horas, que nadie había revivido mis letras, hace tiempo que nadie regaba mi jardín y hacía de la vista más hermosa.
Un susurro y yo caigo por él, así tendida en su mirar, en su cuello, en su cama, su pecho mi almohada, sus brazos mi refugio, sus labios el veneno más dulce que he de probar. Su voz, su boca, la comisura de sus labios, su textura, sus colores, es donde mis noches acaban en locura, una tras otra, estrellas fugaces ante mis ojos, una piel envuelta en cosmos.
Y me hace mía, lo hago suyo, y nos hacemos nuestros.