6 de mayo de 2014

Las flores en un marchitar se convierten en nada.
El cuerpo con el paso del tiempo, ceniza es.
Un beso, el sabor amargo.
El primer amor, un dolor para toda la vida.
Un niño, una alegría y luego pesadez.
Una muerte apresurada, días de llorar, años de recordar.
Es así como algo se convierte en un todo, un todo en un nada.
Un nada, un recuerdo clavado, un recuerdo que nunca muere.