Tenemos esas lágrimas que no salen, que no caín muertas en las mejillas, en los labios, en la piel. Tenemos esas lágrimas que se quedan en el pecho, en un conjunto de miedos y tristezas, tenemos esas lágrimas que poco a poco llenan nuestro cuerpo, y las contenemos, y las queremos ahí, sabiendo que tarde o temprano no resistiremos... tarde o temprano tu cuerpo se ahoga en ellas, y tu caes rendido a la lluvia, a tu tempestad.