9 de marzo de 2015
Llorabas demasiado, como si tu cuerpo no pudiera con tanta
emoción, y en tus párpados no había llovizna, era más bien una tormenta,
y yo no pude hacer otra cosa más que sostenerte en mis brazos, y
contemplarte, sin apretarte tanto hacia mí, tenía ese miedo de que te
esfumaras, de que al abrazarte con todas mis fuerzas podría hacerte
algún daño, no parabas de llorar, tome tus mejillas, estabas llena de
lágrimas, y las bese, bese tus lágrimas y lloraste aún más, te abrace
fuerte a mí, tan fuerte, pude sentir como mis manos se adherían a tu
cintura, como recorrían tu cadera, tus costillas... creí que estabas ahí
¿Sabes? pero en realidad nunca he sentido eso, nunca he tocado esa piel
que sólo veo en fotos, y lo quiero, lo anhelo, el que yo esté allí o tú
acá.