Podría dejarlo así. Una boca que no articula palabra, unos labios que no se abren, una lengua que no se mueve. Podría callar, taparme los oídos y el corazón. Podría cerrar los ojos, y que todo aún siga más obscuro y no tenerle miedo. Aún así, podría, y el dolor continuaría, progresivamente se expandiría en todo mi cuerpo, el cansancio llegaría, y mi cuerpo, de la nada, dormiría, tal vez como siempre quise, pero no así.