6 de agosto de 2014

Sabes que hemos llegado a esos momentos de pequeña soledad. Esos momentos en los que nos vemos a los ojos, y no miramos nada, parece ser que nuestra alma se ha esfumado. Parece que los cigarros nos han comido los pulmones, un cigarro cada madrugada, en cada camino, en cada mortal poema. Sabes que hemos llegado a esos instantes de plena lejanía. Esos en los que nos hablamos, sin decirnos nada, y pensamos todo, en todo lo que uno hace, nervioso me abrazas, nerviosa te correspondo. Y ya no sabemos... ¿Qué se ha perdido? Nosotros, el tú y el yo. Se ha perdido lo de regalar caricias, y se ha vuelto repetitivo esa tontería de pedir perdón con pobres flores ¿Cómo es qué se te ha ocurrido? Tu perdón en lugar de ayudarme me da más tristeza, ver morir a esas flores, y lo tonto es que esperas que te perdone. Sabes que estuvimos perdidos desde el momento en que terminamos de hacer el "amor" sin amor, desde el momento en que ya no me acariciabas bajo las sabanas, en el momento en que me preguntaste "¿Me quieres?" y lo sabías... sabes que estamos muertos para el amor.