27 de julio de 2014

Yo a ti te mate hace tantos años, y te he vuelto a revivir, porque son sabias mis palabras. Te he vuelto a revivir, porque me queda de regresar al pasado y vernos de niños, a veces con el corazón roto y otra veces reparado. Te voy a revivir esta vez porque tengo ganas de saberte, de saber que ha pasado por estos años en tu vida. Te he vuelto a escribir y a revivir, aunque probablemente te mate después de terminar esta carta; lo he vuelto hacer porque ya no me quedan hombres, y suena egoísta (Lo sé) pero tú eres a quien no deja de ser nunca, y no dejara de ser nunca esa pesadilla vestida de sueño, ese puente que he de pasar todo el tiempo sin llevarme a un lugar preciso, y eres siempre, una huella, una bala, una herida, la cura, el veneno. Lo siento, pero quería saber de ti, y admirar tus ojos de nuevo, tus manos y brazos, tus pocas sonrisas. Sabes que te llevo en el corazón... y a veces cuando me falta algo, me da la gana de revivirte, discúlpame en serio, pero me hacías falta...