30 de julio de 2014

Y no he encontrarla. Lo he intentado tantas veces, me he perdido tantas veces en tantas chicas de tantas noches. Y díganme loco, pero no hay nadie como a ella, aunque muchas tengan lunares junto a los labios como el de ella, ninguno se ve tan sensual y lindo. Nadie tiene ese brillo en los ojos que hace que quiera besar sus párpados, que hace que quiera nunca dejarla. Nadie tiene esa ternura, esa sencillez, y esa sensualidad que no se ve a simple vista, esa sensualidad que tienen sus piernas al bailar, sus labios cuando pronuncia palabra alguna, sus manos cuando acarician un libro nuevo, y esos ojos cuando algo le parece interesante; nadie tiene esa forma de dormir en mi pecho, y acurrucarse en mi cuerpo, todas de alguna manera hicieron el vacío mucho más obvio, mucho más pesado. No se ama de nuevo, para mí no hay esa opción, sólo queda el esperarla, no la buscaré más. Chicas como ella, así de repentinas, no llegan a tu vida con encontrarlas, chicos como yo, tontos y con esta suerte, sólo llegan para amarlas, irrevocablemente, para admirarlas, para esperarlas eternidades si es preciso.