27 de julio de 2014

No me interesan esas preguntas... ¿Y para que jodidos quiero saber la edad o el nombre de alguien? Eso no me sirve de nada, y si lo supiera probablemente se me olvidaría en una noche, o en unos días, y lo volvería a preguntar una y otra vez.
Nadie me hace preguntas importantes, nadie sabe que cuando estoy triste me gusta bañarme, y mojada tirarme en la cama y dormir así, que el frío me consuma. Nadie sabe que leo poemas y te imagino a mí lado, tristeza junto a tristeza. Que detesto que me regalen flores, yo prefiero una sincera sonrisa, o una caricia. Que me gusta que platiquen conmigo, de la nada me hablen sobre ellos, sin yo tener que preguntar algo. Me gusta dormir con sueño, caer en la cama y morir a ratos; es por eso la razón de mis desvelos. Me gusta por las mañanas mirarme al espejo y ver mis ojeras y mis labios hinchados. Me gusta leer mientras camino, adoro aquello; y no, no me tropiezo, es más, mis pasos son mucho más torpes cuando no estoy leyendo. Me gusta ver a los niños sonreír. Me gusta cantarle mi mal intento de francés a mis sobrinitos para que duerman. Me gustan las platicas tontas y simples. Me gusta dormir boca abajo y con un brazo abajo de la almohada. Hace mucho que no sueño, siempre tengo pesadillas. Eso soy yo, mis manías, mis sueños, lo que escribo, no soy un nombre, ni una edad... sólo soy lo que me gusta, no aspectos numéricos que no importan.