26 de julio de 2014
Desearía que no supieses mi nombre. Que no conocieras mi olor, mi sabor y el tacto de mi piel sobre la tuya. Desearía que no conocieses mi color, y mis ojeras, mis malos días y mis días buenos. Desearía que no me hubieses visto llorar, desearía que no me hubieses secado las lágrimas, desearía que no hubiese usado tu cuerpo como apoyo. Desearía borrar cada letra que te he escrito, cada tiempo, cada verso, cada letra y palabra que he pronunciado a tu nombre. Desearía que no conocieras una a una mis manías, mis secretos, mis enojos. Desearía que no hubieses probado el sabor de mi sexo ni de mis labios, que no hubieses probado mis lágrimas en la mejilla. Desearía tanto que olvidaras mis desvelos y las noches en que pedía tu cuerpo despertando junto al mío. Desearía tanto nunca haberte conocido, no ser adicta a tu tacto, a tu sabor y olor.