De nuevo, atraviesa la confusión ante mis ojos, ahora con otra silueta, con otros besos, con otras manos, con otra cara.
¿Y qué si son de otro extraño? El sentimiento es el mismo, aquí no hay nada, estos labios tienen el mismo sabor a agua salada, y estas caricias son asperas, y mi cuerpo no grita por ellas, este rostro me parece igual de extraño que el otro.
Qué estupidez, cuánta estupidez hay en sus "Te quiero" y en los "Quisiera que fueses mía"
Esto parece un juego de niños, jugando a encontrarnos, cuántas veces he de decir palabra para que no me quiera, para que no sienta, así, igual que yo.