Siempre lo encuentro aquí, varado en el poema y la prosa, siempre en una sílaba, en el verso y en las rimas. Siempre mis letras combinan con las suyas, sus letras se hacen mías, yo me hago suya, usted es mío. Siempre lo encuentro llorando, haciendo un desastre, lo encuentro un poco roto, y recaído, y a veces enamorado como amante... siempre mis letras tienen una cita con las suyas, y yo con mis labios rojos y estos ojos que le miran, le doy la bienvenida.