Y de esa forma termina todo,
con un amargo adiós,
así como si ya no te fuera a hablar nunca,
con un beso en la mejilla y mis ojos
sustituidos por preocupación,
tus manos temblorosas y tu voz cortante,
aquí estamos,
con una despedida dolorosa,
y te digo adiós porque no puedo decir "Hasta luego",
ya no podre decirte "Te quiero",
y aunque esto sea solo mío,
y no me leas más...
te quiero.