10 de enero de 2014

Lo até a mis labios, queriéndolo ahí, dejándolo hacerme un desastre, el llenaba esta alma mía de caricias, de caricias que iban más allá de una simple explicación, con su mirar me hacía el amor, estaba sujeta, colgada a su sonrisa, esa sonrisa, debería de ser ilegal.